Tres o cuatro jodidos días es el tiempo que llevo intentando pilotear un síndrome de abstinencia. Mientras descompongo mi vida para luego volverla a armar, mientras lloro, grito, río, hiero, mientras mi madre golpea la puerta y atina a decirme "desquiciadA-consentidA" yo solo pienso en mis estrógenos y progestágenos (tal vez un poco más en los primeros) y en cuánta falta me hace la dosis extra. El chuzón mensual es reconfortante y contundente, me suavizA, feminizA y maternalizA. Ohhhh!!! CretinA soy, Dejando de serlo... CretinA dejé de ser.
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