lunes, 18 de junio de 2012

QuasiCronopio-QuasiFama

Pienso en Henry Miller y en Trópico de Capricornio. Pienso en mí. Abro los ojos y  me invaden rupturas de tiempo y espacio. Los cierro y me rememoro Mutante. Le digo adiós a mi pantalón, me siento, miro mis piernas y noto cuánto daño les he hecho con las jodidas máquinas de afeitar, golpes de ducha y bordes de cama.

Timbra mi teléfono, contesto y siento nervios-sólo yo sé lo torpe que me pongo frente a un auricular-pienso en que quiero seguir emulando dormir, mientras imagino tonterias. -Taladro de la GRAN #%&&("!#$!!!. Me paro una vez más, y me quito mi buzo de dormir que reza: "Punk is Not Pretty". Ahora estoy en calzones y creo que a mi madre no le va a simpatizar, pero no importa... pero sí importa, no quiero ponerla "cardiaca" (aún cuando ya me lo ha dicho más de tres veces desde su llegada a casa). Me visto de nuevo. Suena mi estómago y estoy segura que tengo hambre, pido amablemente mi desayuno y alguien grita de fondo "Ay Bendito Dios que la niña quiere comer", río suavemente y luego me irrito,  aborrezco los juicios a la ligera. Mi corazón se acelera y recuerdo que esta mañana he despertado con taquicardia, entonces inhalo y exhalo confiando en que éste no será mi último día, y es que joder! tengo ganas de seguir amando, de seguir lanzándome de cabeza, de seguir conociendo, viendo, probando, oliendo, lamiendo...  ¿Chocolate, Ensure, Té o Cereal?. Sí. Cereal de arándano. Mi plato favorito. Qué simpleza para comer, y es que comer para mí, está en un segundo o tal vez, tercer plano, aunque no siempre fue así, pero desde que descubrí placeres como videoclipear con la vida, mirar por la ventana de un auto o conocer nuevas personas u objetos-como ya lo he mencionado-el acto de ingerir alimentos lo siento fundamentalmente intrascendental, mi energía no proviene de éstos, proviene de alguna fuerza extrasensorial radicada en los sentimientos, sin importar su carácter. Mi energía es su energía para conmigo, mi energía es el amor que me da casi a diario (aún cuando no lo sepamos), mi energía son aforismos y así...

Bajo las escaleras y tengo la sensación de poder e infinita vulnerabilidad. Tengo miedo, tengo mucho miedo. Me deformo repetidamente el labio superior con los dedos, que es lo que siempre hago cuando estoy hecha un manojo de nervios. Nervios de usted, o de él, o del resto. Miro a mi alrededor y percibo carne humana sentada sobre un sofá, digo "carne humana" porque no tengo en el momento lentes de contacto ni gafas y sólo veo masas que se mueven y que se precipitan a decir: -Ay! ella es la hija de la Dra.! igualitas!, flacas y bonitas...
 Vuelvo a sonreir levemente y respondo que sí, que soy yo, que soy flaca y que detesto que me llamen "Bonita" cuando en ese preciso instante tengo apariencia de junkie recién levantada y rehabilitada.  Pienso, "Señora también detesto las mentiras". Me doy la vuelta y desaparezco. Ya no quiero desayunar. Quiero sol.

Voy hacia el balcón y encuentro a mi madre absorviendo calcio y vitamina E, yo también quiero. Tomar el sol y ver el cielo complemente despejado, es otro de mis placeres.  Me pide que le haga una trenza y mientras entretejo sus cabello, reflexiono y me abstraigo totalmente, hasta que mi madre interrumpe el trance y atina a decir: 

                   -Nena, deje de precipitarse....
                   -De qué coños hablas, ma´ ?
                   - Más bien, en qué coños piensa? cójame mejor y más duro el pelo!